22. El arrogante Tristan Vance
El anillo de diamantes no logró llegar a su destino. Tristan cerró la caja de terciopelo azul con una risa ligera y sumamente forzada. Los flashes de las cámaras continuaron destellando, grabando cada segundo de tensión en la sala de estar.
—Mi futura esposa siempre se pone nerviosa si los medios la acosan tan temprano —se excusó Tristan, dirigiéndose a los camarógrafos. El arrogante hombre volvió a guardar la caja del anillo en el bolsillo de su chaqueta—. Lo hablaremos en el camino, cariño. N