Máximo llamó a Aiden, quien se acercó extrañado.
— ¿Sí?
— ¿No es esta una de las clínicas de la familia Sinclair? — Le preguntó Máximo a Aiden.
— Por supuesto. — Respondió el primo de Isabella, confundido.
— Pues, cómo la heredera, Isabella, es la legítima dueña de esta clínica y si no me equivoco, como dueña, creo que ella tiene el derecho de decidir quién se queda en la clínica y quién no lo hace. — Máximo se irguió, orgulloso y altivo.
— Eso no significa que mi madre pueda irse con uste