La mujer tragó grueso ante la pregunta de su jefe, ella sabía cómo era el carácter malhumorado del señor Collins y lo que estaba a punto de decirle, no le iba a gustar.
— Ella no se encuentra, señor. — Informó la sirvienta y de inmediato Máximo se giró sobre los talones, confundido.
— ¿Cómo que no se encuentra? ¿Dónde está? — Preguntó muy serio.
— Salió con un hombre, su primo, el señor Aiden Sinclair.
— ¡¿Qué?! — Voceo Máximo, arrugando el entrecejo y sintiendo como la llama de la rabia qu