Valeria estuvo a punto de levantarse, indignada, para reclamarle a Aiden e Isabella, ella no sabía qué era lo que iba a reclamar, pero igualmente lo haría.
Y en el mismo instante en que se removió en su asiento, entró en el restaurante su abuela, Margaret, con esa expresión severa que siempre la acompañaba, lo que le hizo recordar a Valeria todo lo que había en juego.
No podía cometer ninguna estupidez, por lo menos, hasta que el anuncio estuviera hecho.
Cómo la vez anterior, Margaret tomó s