“¿Estás lista, mi amor?” preguntó Kyllian, tomando la mano de Gema con una ternura que contrastaba con su apariencia severa.
Gema asintió, sus ojos brillando con una mezcla de emoción y nerviosismo. “Sí, Kyllian. Vamos a descubrir lo que sucede”.
El viaje hacia el consultorio del doctor Nate no fue largo, pero cada momento parecía estirarse interminablemente.
El doctor Nate era un antiguo amigo de la familia, un hombre de ciencia y magia que había dedicado su vida al estudio de las criaturas s