Corro por los pasillos y caigo, nada me distrae, o por lo menos eso intento... el dolor físico no es más grande que el que siento en mí alma.
Si me detengo me atraparan y nunca más podré verlo....ya no sé que pensar de lo que sucede ,debo ordenar mí cabeza y prepararme mentalmente para lo que voy a vivir.
Pensé que después de todo lo vivido, de esa realidad que casi me heló el corazón, nunca volvería a sentir esa agonía, esa desesperación.
—¡No es justo!—grito por los fríos pasillos.
Contengo m