Su olor embriagador.
Tragó saliva y dejó caer los brazos de su pecho. Respiraba con dificultad y su corazón estaba a punto de estallar fuera de su caja torácica. Ella sintió su mirada acalorada en su pecho mientras se sonrojaba.
Era demasiado, sus oscuros ojos depredadores eran demasiado, la necesidad de cubrirse era fuerte pero no lo hizo. Ella lo dejó darse un festín al verla. Había esa mirada en sus ojos, nadie la había mirado nunca de la forma en que él mira.
Damián levantó su mano sobre su cabeza, agarrando su