—Ya es suficiente —dijo Nolan, alejando a Kevin del tipo que estaba golpeado y magullado.
—Mataré a este cabrón, ¡cómo se atreve a golpearla! —Kevin rugió, pero Ángela dio un paso adelante. Ella se cernía sobre el cuerpo de Harrison.
Sacando un cuchillo de sus botas, se lo presionó contra la garganta. Todavía estaba consciente. Harrison se habría movido, pero Kavin lo atacó tan inesperadamente que lo tomó por sorpresa.
—A mí no me gustas tú —ella pronunció cada palabra con veneno. Estaba jodida