—¿Como supiste?
—Lo sabía —susurró para sí misma.
—¿Como supiste? —volvió a apretar.
—Las flores. No me di cuenta antes, pero hicieron clic. Eran las mismas que solía recibir de mi acosador cada año en mi cumpleaños. Mi duda se confirmó cuando mencionaste lo buenas que serían mis fotos aleatorias —dijo fríamente.
Ángela tenía muchas ganas de encontrar en él una pareja. Las flores que le trajo eran tan hermosas, pero fue después de dos días que recordó la similitud de sus flores con los ramos qu