Luca no podía tener suficiente de ella. Su olor. Esos suaves gemidos salieron de sus labios con cada una de sus embestidas. Su cuerpo tentador. Esos grandes ojos inocentes, sus labios carnosos, incluso el sonido de su respiración agitada fueron su perdición.
Siete veces. Anoche se detuvo siete veces para no marcarla. Se necesitó todo lo que había en él para controlar a su lobo y no volverse bestia con ella.
Intentó ser amable con ella, pero sabía que se había excedido un poco y había sido duro