Ángela tocó su mascarilla asegurándose de que le cubriera el cuello. La máscara cubría la mitad inferior de su rostro y cuello, ella se ponía el casco y esperaba sentada en su bicicleta.
Por la mañana, cuando se paró frente a la ducha después del baño, no podía creer lo que veía. Su pecho y cuello estaban llenos de mordiscos de amor y no solo eso, sino que también había un par de ellos en la parte interna de sus muslos y su cintura. Parecía completamente jodida.
No podía distraer su mente de lo