Capítulo 40. Todo un desastre
[ARI]
El ojiazul sonrió.
—Sí podemos. No estamos en horario de clases y tampoco en el salón…
—Pero sí en la biblioteca, dentro de la universidad.
—Pero quiero que todos sepan que eres mía, nena…
—¡¿Estás loco?! Acabas de entrar a trabajar y ¡Oh, sorpresa! ¡Eres mi profesor!
—¿Y? No es como si te subieran las notas en la boleta al final del ciclo.
—No, pero puede malinterpretarse.
—Qué lo malinterpreten —se encogió de hombros.
¡Rayos! ¡¿Por qué era tan cabeza dura?!.
—Ari ¿Estás aquí? —los pasos