Capítulo 29. Arriesgarme a la rapidez de ser tuya
[ARI]
—Sí, un automático está bien… ¿Solo tiene un estándar? No hay problema… ¿En un día? Entiendo, por las lluvias…
Miro desde la cama como Daniel habla con porte de profesional por el teléfono, tratando de conseguirnos un auto rentado que nos saque de aquí, mientras me como un sandwich de pavo y dos tostadas con mantequilla de maní como si no hubiera comido en varios días.
—Excelente. Entonces haré el pago con tarjeta. Gracias… —corta la llamada y me mira de manera angelical —. Tal parece que