Capítulo 139. Amistades
Nos miramos por varios segundos, con los ojos rojos y llenos de lágrimas. Apenas llevábamos un par de días sin vernos, pero para nosotros eran décadas. Dante fue el primero en acortar la distancia y en volverme en un abrazo. Sorprendentemente, se acercó a Daniel y le extendió la mano.
—Gracias por la ayuda —le dijo.
Mi esposo sonrió y asintió, regresando el saludo.
Cuando Difer y yo nos abrazamos, fue imposible retener las lágrimas.
—¡Tenía miedo! —gritó, apretando sus brazos. Hice lo mismo y s