No sé como he terminado sucumbiendo a una nueva pesadilla.
Se siente mucho más real que cualquier otra, sobre todo por el escenario en el que se presenta.
Una oscuridad nítida que me engulle por completo, dejándome en el abandono de la soledad enturbiada que amenaza asfixiarme en cualquier momento.
No hay bosque.
No hay lobos bestiales que desean devorarme.
No hay ruidos.
Ni siquiera consigo escuchar mis propios latidos.
Solo un extenso y prolongado vacío.
La nada misma.
Oscuridad devorándome c