—NATALIA—
Una lágrima traicionera es barrida con gentileza por el pulgar suave de Lyam en mi mejilla, mucho antes de que descendiera, como si me permitiera seguir fingiendo estar dormida.
Ambos sabemos que no lo estoy, seguramente lo supo al entrar en mi habitación, pues había estado llorando desde que me había despertado por esa pesadilla de sentirme sola incluso en mi propio subconsciente.
Como si Penélope estuviera molesta conmigo y no quisiera hablarme.
Ni siquiera ella quería darme esa ult