CAPÍTULO TREINTA Y NUEVE
La oscuridad envolvía por completo a la Manada Luna Sombría. El aire se sentía pesado, espeso por la magia oscura. Lila se encontraba en el centro de todo aquello, su aura girando con poder, sus ojos fríos y crueles.
El Beta yacía a sus pies, con los ojos muy abiertos y el cuerpo inerte. Su energía se desvanecía rápidamente mientras la mano de Lila apretaba su garganta, sus uñas clavándose profundamente.
Él había pensado que podía controlarla. Usarla. O engañarla, solo