Kaia
Theon aún no estaba dormido.
Podía sentirlo sin abrir los ojos. Por los pequeños movimientos de su cuerpo que todavía no se habían aquietado por completo, por su respiración que a veces vacilaba antes de volver a hacerse regular. Su mano seguía aferrada al borde de mi camisa, sus dedos enganchados como si temiera que yo desapareciera en el instante en que me soltara.
La luz del dormitorio llevaba un rato atenuada. Las cortinas estaban parcialmente corridas, dejando solo una estrecha rendij