Mundo ficciónIniciar sesión—¡Marian! —exclamó Reyland, con un tono de voz una octava más alto de lo que esperaba, lo que le hizo sonrojarse. Las puntas de sus orejas se volvieron del mismo color que las mejillas de Marian.
—¿Qué? —susurró ella sensualmente contra sus labios mientras él mantenía la cara fuera del agua, equilibrándola, lejos de su miembro cada vez más duro, que parecía alcanzarla.
—Marian, qué... mira... yo... tú... —se quejó, con voz ronca, mientras fijaba la mirada en sus suaves y pálidos







