Mundo ficciónIniciar sesiónA pesar de todos los esfuerzos de Reyland por mantener la mente abierta, por aceptar que la loba que estaba encima de él no sabía lo que hacía, su mente estaba perdiendo la batalla ante la suave piel que se presionaba y frotaba contra su cuerpo tendido.
Nunca había estado tan cerca de nadie en su vida, y mucho menos de una mujer con todo su cuerpo.
No solo estaba subiendo su temperatura, sino que su miembro, con la pierna de ella presionándolo, también comenzaba a levantarse.







