Mundo ficciónIniciar sesión—Bien —respondió Indianna con un leve asentimiento.
—Entonces... ¿te apetece comer hoy conmigo y con las chicas?
—Yo... eh...
Brooke soltó una risita.
—No estará Greyson. Solo estaremos nosotras.
—Puede que sí.
Brooke sonrió.
—Brooke... no sabía que Harry también te había marcado.
—Ah...
Brooke bajó la vista hacia su clavícula antes de volver a mirarla.
—Sí.
Se rascó distraídamente las líneas negras que estaban grabadas sobre su piel.
—Intento llevarla siempre tapada.
Hizo una mueca.
—No me gusta. Para los demás hombres lobo significa que "pertenezco" a alguien.
Puso los ojos en blanco.
—Pues yo no pertenezco a nadie.
Le dio un suave codazo a Indianna.
—Las chicas tenemos que apoyarnos entre nosotras, ¿verdad? Da igual lo que Greyson te diga. Sigues siendo independiente. Somos mujeres fuertes en una sociedad tremendamente patriarcal.
Sonrió mientras terminaba de ponerse la camiseta de educación física.
—No es fácil ser mujer en el mundo de los hombres lobo... pero podemos con ello.
Indianna se cambió de camiseta.
—Entonces... ¿no te gusta eso de los compañeros destinados?
—Lo que no me gusta es esa idea de que el hombre "posee" a la mujer.
Frunció el ceño.
—Odio lo patriarcal que es todo esto. Los hombres son demasiado dominantes y creen que pueden controlar cada cosa que hacemos.
—¿Harry también es así?
Brooke levantó las cejas con picardía mientras se quitaba la falda.
—Cariño...
Lo intenta.
Se puso los pantalones cortos del uniforme deportivo y sonrió.
—Más bien eres tú quien lo intenta.
Sasha apareció a su lado con una sonrisa burlona.
—Esta de aquí se pondría un disfraz de payaso y se arrodillaría delante de todo el instituto si Harry se lo pidiera.
—¡Eso es mentira!
Brooke se llevó una mano a la boca, escandalizada.
Alice se acercó junto a Violet.
—A ella le gusta pensar que no lo haría...
pero Harry sabe perfectamente cómo convencerla.
—¡Ni siquiera me gusta tanto! —protestó Brooke—. Además, Harry jamás conseguiría obligarme a hacer algo que no quisiera.
Se cruzó de brazos con orgullo.
—Por si no os habéis dado cuenta...
en esta relación la que lleva los pantalones soy yo.
Violet soltó una carcajada.
—Sí, claro.
Y yo soy la reina de China.
Le dio un pequeño codazo.
—¿Te acuerdas cuando intentaste ignorarlo durante una temporada?
¿Recuerdas lo rápido que perdió la paciencia?
Brooke hizo un mohín.
—Vale...
es un poco controlador.
Y sí...
lleva él los pantalones.
Pero jamás conseguiría ponerme un disfraz de payaso para hacer algo así.
Miró a las demás con indignación.
—¿Quién os creéis que soy?
—¡Alguien enamorada! —canturreó Sasha.
—No estoy enamorada de él.
Murmuró mientras terminaba de ponerse las zapatillas deportivas.
Nadie le creyó.
—Que no lo estoy.
Repitió.
Sasha soltó una risita.
—Hace esto constantemente.
Dice una cosa...
y siente exactamente la contraria.
Por ejemplo:
"No estoy enamorada de él" significa en realidad:
"Estoy perdidamente enamorada."
—¡Calla!
Brooke le dio un manotazo en el brazo.
Violet volvió a reír.
—Te enamoraste el mismo día que cruzaste las puertas del instituto y viste a Harry.
Miró a Indianna.
—Brooke también era nueva aquí.
—¿En serio?
Preguntó sorprendida mientras terminaba de ponerse el pantalón corto.
—Sí.
Brooke asintió.
—Me mudé a este pueblo hace aproximadamente un año.
—¿Y por qué?
—Por mis padres.
Rodó los ojos.
—Su divorcio fue un desastre, así que vine a vivir con Brandon y con mis tíos.
Alice suspiró teatralmente.
—¿Y dónde estarías ahora si no te hubieras mudado y conocido?
Brooke sonrió divertida.
—En algún sitio normal.
Se giró hacia la puerta.
—¡Vamos al gimnasio!
Mientras caminaban, Indianna observó a Sasha, Alice y Violet.
—¿Ellas lo saben?
Brooke frunció el ceño.
—¿Saber qué?
—Lo de los hombres lobo.
Brooke negó con la cabeza.
—Que yo sepa, no.
Aunque si lo saben, disimulan muy bien.
Sonrió ligeramente.
—Eso sí...
creo que Alice empieza a sospechar algo de Kal.
Después de todo, son hermanos.
—¿Cómo va todo, cabeza de melón?
La voz de Kal resonó por el gimnasio mientras rodeaba a Alice con un brazo.
—¡No me toques, cerdo!
Alice le clavó un codazo en las costillas.
—¡Ay!
Kal se llevó una mano al costado.
—¿Y eso a qué ha venido?
Le dio un golpecito en la oreja.
—¿Me acabas de dar un capón?
Alice abrió mucho los ojos.
—¡Eres insoportable, pedazo de bufón!
Kal resopló.
—¿Bufón?
La miró con expresión dramática.
—Alice, de verdad que me preocupas.
—Lárgate, criatura repugnante.
Kal se llevó una mano al pecho.
—Qué ofensa más profunda.
Después miró a Brooke.
—Por cierto...
Harry te está buscando.
Brooke ni siquiera levantó la vista de sus uñas.
—Tiene piernas.
Que deje de mover su trasero y venga él.
Aunque, antes de volver a mirar sus manos, alcanzó a ver a Harry observándola desde el otro lado del gimnasio.
La estaba fulminando con la mirada.
Kal sonrió.
—Indianna...
Greyson también quiere hablar contigo.
Indianna levantó la vista.
Greyson la estaba mirando fijamente.
Él arqueó una ceja.
Ella respondió con una pequeña sonrisa desafiante.
—Estoy perfectamente aquí.
—Como queráis, chicas.
Kal comenzó a alejarse.
—Solo tendréis a dos lobos bastante enfadados.
Antes de marcharse, despeinó a Alice.
—¿Lobos?
Alice negó con la cabeza.
—Mi hermano necesita buscar otra forma de llamar a sus amigos.
Brooke soltó una risita.
—Sí...
Ven aquí, preciosa.
La voz de Greyson apareció en la mente de Indianna.
No quiero.
¿Y si digo "por favor"?
Seguiría siendo no.
Entonces iré yo hasta allí.
Brooke abrió mucho los ojos.
—Está dentro de tu cabeza otra vez, ¿verdad?
Indianna asintió.
—Harry hacía lo mismo conmigo.
Era insoportable.
Hasta que aprendí a bloquearlo.
Indianna se quedó inmóvil.
—¿Bloquearlo?
¿Eso se puede hacer?
—Claro.
Brooke se encogió de hombros.
—¿Cómo?
—¿No lo sabes?
Frunció el ceño.
—¿Greyson no te lo ha explicado?
—No...
Indianna giró lentamente la cabeza hacia Greyson y le lanzó una mirada asesina.
Él sonrió.
Ups...
Se me olvidó.
—Qué idiota...
murmuró ella.
—Si quieres...
esta noche puedo ir a tu casa y enseñarte.
Indianna sonrió con alivio.
—Gracias.
—Para eso estamos.
Las chicas debemos apoyarnos.
En ese momento Harry apareció junto a ellas.
Brooke reaccionó al instante.
—Harry...
estábamos hablando de la regla y de la primera vez que usamos tampones.
Seguro que no quieres escuchar eso.
Harry ni se inmutó.
—Ven conmigo.
—No.
—Brooke.
Su tono era claramente una advertencia.
—No seas difícil.
—Y tú deja de ser pesado.
Lárgate.
Harry suspiró.
—Brooke...
Nunca aprendes.
Ella soltó un gritito cuando él le agarró ambas manos y la levantó del banco.
La atrajo inmediatamente hacia él.
Le rodeó la cintura.
Y le robó un beso rápido.
—Siempre consigo lo que quiero.
Deberías saberlo ya.
Preciosa...
La voz de Greyson volvió a sonar en la mente de Indianna.
Voy a ir hasta allí y sacarte de ese asiento por las malas. Ven.
Indianna apretó los dientes.
Finalmente se puso de pie.
—Voy con Greyson.
Brooke abrió mucho los ojos.
—¡No te rindas, Indie!
Exclamó dramáticamente.
—¡Sé una mujer fuerte e independiente!
¡No cedas ante los impulsos masculinos!
Indianna no pudo evitar reír.
Harry miró a Brooke con resignación.
—Cariño...
cierra la boca de una vez.
Volvió a besarla.
Indianna sonrió mientras cruzaba el gimnasio hasta llegar junto a Greyson.
Él la recibió rodeándole la cintura con ambos brazos.
—Estás aprendiendo.
Sonrió satisfecho.
—Yo llamo...
y tú vienes.
—No soy un perro.
Respondió ella fulminándolo con la mirada.
Greyson soltó una carcajada.
—No.
Claro que no.
Indianna lo golpeó suavemente en el brazo.
—¿Por qué no me lo dijiste?
Él arqueó una ceja.
—¿Decirte qué?
—¡Que puedo bloquearte!
Lo acusó entre dientes mientras volvía a darle otro pequeño golpe en el brazo.







