El médico colocó de inmediato el estetoscopio sobre el pecho de Elena, mientras una de las enfermeras instalaba con destreza el monitor de frecuencia cardíaca fetal sobre su vientre abultado. Los siguientes segundos parecieron avanzar con una lentitud insoportable, asfixiando a todos los presentes en un silencio cargado de tensión.
Bip... Bip... Bip...
El sonido constante del equipo médico comenzó a resonar en la estancia, rompiendo el silencio.
El médico de mediana edad frunció el ceño mientra