Al leer ese breve mensaje, la comisura de los labios de Elena se elevó sin darse cuenta, dibujando una sutil dan dulce sonrisa. Una calidez desconocida se extendió lentamente por su corazón, haciendo que la ansiedad y el temor que había experimentado desde el día anterior se evaporaran por completo.
Namun, la sonrisa no duró mucho. Elena recordó de inmediato su propósito inicial. *«Si Diego está de tan buen humor hoy... ¿será este el momento adecuado para pedirle permiso para visitar a mi abuel