—¿Qué le pasa? Sus cambios de humor adalah tan repentinos, es tan difícil de descifrar —susurró Elena, sumida en la confusión.
En el interior de la habitación, que de pronto se sentía inmensamente amplia, Elena clavó una mirada llena de interrogantes en la puerta de madera yang acababa de cerrarse por completo. El mismo cuarto que instantes atrás desbordaba un calor sofocante por la presencia de Diego, ahora se sentía repentinamente gélido.
Elena bajó su mano temblorosa y la apoyó despacio sobr