En la planta alta, Elena no pudo volver a conciliar el sueño. Una sensación de inquietud la hizo levantarse de la cama y caminar lentamente hacia la puerta de cristal que conectaba su habitación con el balcón exterior.
Elena abrió la puerta de cristal, dejando que el viento de la mañana golpeara su rostro y agitara su cabello. Caminó hasta el barandal del balcón y luego dirigió la mirada hacia abajo, justo hacia el amplio patio delantero de la mansión.
En ese mismo instante, se le cortó la resp