—¿Qué es lo que te pasa exactamente, Diego? —preguntó Ricardo, apoyando el hombro en el marco de la puerta mientras observaba a su amigo con una mirada inquisitiva, aprovechando que Elena había salido un momento a por agua.
Diego no respondió. En su lugar, se ocupó de reordenar la pila de carpetas que le había arrebatado a Elena momentos antes. —No pasa nada. Solo quiero que todo funcione con eficiencia en esta oficina.
—¿Eficiencia? Casi me rompes la mano solo porque quería tomar una carpeta d