—Ni sueñes con volver a escapar de la justicia española, Mónica.
Martín arrojó la carpeta gruesa con el sello de la Policía de Madrid sobre la mesa de vidrio de la sala de interrogatorios en la Jefatura de Policía de Pasiro. El impacto del expediente hizo eco en la habitación, fría y rígida, acentuando la desesperación del ambiente.
Mónica contempló la carpeta con los ojos rojos y salpicados de manchas negras por la exposición al humo de la fábrica. Sus muñecas lucían moratones azulados, marcas