—¿Era especial?
—Antes sí, sekarang no. Sekarang feliz con otra chica.
—¡¿Qué quieres decir?! —Diego habló un poco fuerte por la sorpresa; Elena se expresaba como si él la hubiera traicionado.
—Olvídalo, Arez. Para mí, él ya está muerto —respondió Elena, mirándolo con dureza, fastidiada por lo metiche que resultaba respecto a su pasado.
—De acuerdo... De acuerdo... —replicó Arez, molesto, y se quedó en silencio.
—¿Qué te pasa, señor Arez? Pareces ido.
—¿Ido? Para nada. ¿Acaso crees que estoy ex