Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo trece
Los pasos de Alexander se alejan cada vez más de nosotros a una velocidad impresionante y aferro mis manos a su camisa negra, subo mis ojos con restos de lágrimas y él da una última palmada en mi cabeza —Tenía miedo, de verdad tenía miedo.
—Lo sé, tranquila —me pega a su cuerpo otra vez —ya estoy aquí.
Junto mis cejas y retrocedo







