Cuando Anne despertó esa mañana al lado de Alexander, sintió un fuerte presentimiento de que algo malo sucedería. Tocó su vientre apenas creciente; tenía miedo por él, por dejarlo tan pequeño… como su madre la había dejado a ella.
Sintió cómo, a su lado, Alexander comenzaba a moverse. Sonrió. El pasado se estaba quedando atrás. El hombre, al despertar, le devolvió la sonrisa. Era algo hermoso despertar así.
—Buenos días, Annie, mi vida… ¿Cómo dormiste? —dijo él al verla despierta.
Anne le devol