Tentaciones, charlas y más (1era. Parte)
La misma noche
Bagdad
Sara
Creo que nadie sabe realmente cuánto puede resistir hasta que la vida lo pone a prueba. No es cuestión de valentía, ni de tener un corazón de acero. Es más bien aprender a golpes, descubrir que cada caída te obliga a levantarte, aunque las rodillas sangren y el alma pese. La vida no pregunta si estás lista; simplemente te arrastra, te desarma y te obliga a recoger los pedazos de ti misma. Y en esos momentos, cuando todo se derrumba como fichas de dominó, solo queda la