Estoy muy excitada, me siento al límite de mi propio control. Los dedos de Alfa Michel están haciendo magia conmigo. Noto como los saca después de jugar en mi vagina. Y de pronto, sin avisar, introduce el dedo en el ano. Al principio me contraigo por la sorpresa, luego él comienza a masajear la zona, y se siente bien, pero que muy bien.
- Eso es lobita, muéstrate a tu Alfa.
No creo que vaya a transformarme, nunca he podido, pero sinceramente quiero que Alfa Michel siga con lo que está haciendo.