El olor a humo golpeó a Valerie antes de que las alarmas empezaran siquiera a gritar.
Estaba encerrada en el laboratorio interno, pasando la cura fresca de sombría lunar a pequeños frascos de vidrio. De repente, las brillantes luces blancas del techo parpadearon y se tornaron en un rojo intermitente. Una fuerte sirena de emergencia comenzó a sonar desde el techo, resonando en las frías paredes de acero.
Valerie miró a través del grueso vidrio de la ventana. La sala exterior se estaba llenando r