El aire en el laboratorio subterráneo era espeso debido al toque amargo y ácido de la sombría lunar quemada y al punzante mordisco medicinal del alcohol de grano de alta graduación. Durante horas, el único sonido fue el zumbido rítmico y motorizado de las centrifugadoras de alta velocidad y el rasgueo frenético de la pluma estilográfica de Valerie contra el pergamino.
Las rejillas de seguridad de alta tecnología parpadeaban en un azul constante e ininterrumpido. Silas había reemplazado a cada u