Karol
La frase de Helen se quedó flotando en la habitación como si no perteneciera del todo al aire, como si alguien la hubiera dejado caer a propósito para ver cuánto tardábamos en rompernos por dentro, y lo peor era que no necesitaba explicación adicional para entender que “esta noche” no era una amenaza lejana, sino un reloj que ya había empezado a correr sin pedir permiso. Me quedé mirando a Helen un segundo largo, esperando que corrigiera el tono, que se riera, que dijera que era otra exag