Karol
Pasé el pestillo de la puerta con más fuerza de la necesaria, como si ese pequeño sonido metálico pudiera ordenar todo el caos que tenía en la cabeza, aunque en realidad lo único que lograba era dejarme más claro que estaba encerrada otra vez, como si la casona tuviera la costumbre de recordármelo cada vez que intentaba fingir normalidad. Me dejé caer en la cama sin dignarme siquiera a quitarme las gafas, mirando el techo con esa mezcla rara entre enojo y confusión que últimamente se habí