Karol
Nunca imaginé que el miedo pudiera tener sonido.
Siempre pensé que el miedo era un temblor en las manos, un nudo en la garganta o un vacío extraño en el estómago. Pero no. El miedo también tiene sonido. Suena como los pasos acelerados de la gente corriendo por un pasillo, como los radios de los guardias repitiendo códigos que no entiendes y como una puerta cerrándose con tanta fuerza que hace vibrar las paredes.
Toda la casona estaba revolucionada.
Helen apareció en mi habitación completa