Karol
El silencio de la cabaña se sentía distinto al de la casona, aquí no era vigilancia, no era presión invisible detrás de cada pared, era un silencio que incluso parecía respetarte, como si te diera permiso de pensar sin que nadie te estuviera escuchando. Y aun así, yo no podía pensar en paz. Caminaba de un lado a otro frente a la ventana mientras Logan se mantenía apoyado contra la mesa, observándome con esa calma suya que empezaba a ponerme nerviosa porque no era indiferencia, era control