Karol
Hay momentos en la vida en los que una se da cuenta de que el universo tiene un humor bastante cuestionable. El mío, por ejemplo, debía levantarse todas las mañanas preguntándose: «¿Cómo puedo complicarle más la existencia a Karolina sin que le dé un infarto?». Porque no encontraba otra explicación lógica para lo que estaba viviendo.
Llevaba exactamente cuarenta y tres minutos encerrada en mi habitación, sin poder salir ni para buscar un vaso de agua, con un guardia plantado afuera como s