~Alessandra~
Cuando los médicos me felicitaron porque iba a dar a luz a los primeros gemelos del alfa, sufrí un ataque de ansiedad. No fue por la noticia en sí, sino por la idea de que mi marido no regresara vivo de Illinois. Recibí asistencia inmediata mientras Giselle preparaba uno de sus tónicos para ayudarme a dormir. Antes de eso, me recordó que estos nueve meses serían un constante sube y baja emocional. Debía tener presente que mi estado de ánimo afectaría a mis hijos.
Confieso que me