72: Las Palabras de mi Madre.
Bajé al salón a media tarde. Mis padres estaban sentados junto a la chimenea, con tazas de té humeantes y mantas de lana sobre las piernas. Mi madre, siempre perceptiva, me miró apenas entré y arqueó una ceja.
—¿Qué pasa, hija? —Preguntó. —Tienes cara de estar tramando algo.
—No estoy tramando nada. —Me senté a su lado. —Solo estoy nerviosa.
—¿Por la fiesta? —Indagó
—Por todo.
Mi padre dejó la taza sobre la mesita y me miró con esa expresión suya que siempre había sido más elocuente que cualqui