La cena con mis padres había sido más cálida de lo que esperaba. Mi madre, que al principio miraba a William con desconfianza, había terminado riendo con una de sus anécdotas de la infancia. Mi padre, más reservado, asentía con la cabeza cada vez que William hablaba de sus planes de futuro, de la mansión, de Lucy.
—¿Y ustedes cuándo se casan? —Preguntó mi madre, sirviéndose más vino.
—Todavía no tenemos fecha. —Respondió William, mirándome con una sonrisa. —Pero será pronto.
—¿Pronto? —Mi padre