Por un momento creí que William se enojaría conmigo por contarle todo a mis padres, pero su silencio fue breve, apenas un par de segundos.
—Pásamelos. —Pidió amablemente.
Volví a llamar a mi madre por facetime y uní las dos llamadas. La pantalla se dividió en dos: el rostro de mis padres en Colombia y el rostro de William en su oficina de Manhattan.
Mi padre fue el primero en hablar.
—Señor Winchester. —Dijo, con una formalidad que no le conocía. —Soy Carlos, el padre de Helena.
—Sí, lo sé. Señ