Narrado por William
La tarde en la mansión Winchester transcurría con la tranquilidad habitual de los domingos. El sol de mayo se filtraba a través de los ventanales del salón principal, creando un mosaico de luz y sombra sobre el suelo de madera. Los niños estaban en el jardín, jugando con el perro que habíamos adoptado unos meses atrás, y sus risas llenaban el aire con una melodía que siempre lograba calmarme.
Helena estaba en la cocina, preparando el té que tomaríamos en el jardín, y yo esta