Narrado por Helena.
El tiempo, ese río implacable que todo lo arrastra, había pasado con una rapidez que aún me sorprendía. Habían pasado cinco años desde aquella noche en que Victoria había llegado al mundo, cinco años de risas y lágrimas, de desafíos y triunfos, de días que se deslizaban como arena entre los dedos y noches que se alargaban como interminables.
Cinco años desde que la tormenta había amainado. Cinco años desde que la paz había encontrado su camino de regreso a nuestras vidas.
Ah