Capítulo 12
Xavier se lanzó hacia mí con la desesperación de una bestia contenida. Me tomó de la cintura con fuerza y empezó a besar en mi cuello.
Su respiración era caliente y agitada, Su nariz se deslizó por mi piel y supe, por cómo se tensaba su cuerpo, que mi olor lo estaba volviendo loco.
—¿Qué ibas a hacer con ese imbécil de Ares? —gruñó junto a mi oído, con una voz grave que me erizó toda—. Sabes lo que pasa si la guardiana deja de ser célibe… muere.
Sus palabras deberían haberme asust