Capitulo 17
Xavier devoraba mi cuello justo sobre la marca que nos unía. Esa pequeña cicatriz ardía al contacto de su lengua y sus colmillos. Esa marca era la prueba de que yo le pertenecia, que era suya.
Mi mano bajó, lenta deslizándose por su abdomen hasta colarse dentro del pantalón. Sus músculos se tensaron en cuanto mis dedos envolvieron su verga.
Estaba dura, gruesa, palpitante, parecía que llevaba horas esperando por mí. Soltó un gemido ronco, mientras su cuerpo temblaba bajo mi control