Capítulo 113
Micaela la amenazo con seguridad, ella había sido la Luna que Russo necesitaba, me recordó un poco a mi en mis años más jóvenes cuando no me importaba nada más que defender lo justo.
Bianca se quedó en silencio después de escuchar a su hermana, estaba temblando y empezó a llorar, se que era una loba caprichosa, la consentida de Ares, pero lo que había hecho traspasaba los límites
—Yo lo amo —dijo, llorando mientras me miraba pidiendo una oportunidad —. Amo a Alex, y daría mi mundo