Hay dos clases de malas decisiones en la vida.
La primera es la mala decisión que se siente mala desde el principio, como probar sopa de sangre de ciervo con el estómago vacío.
La segunda es la mala decisión que al inicio parece una idea razonable, por ejemplo seguir a un cachorro de lobo hacia un bosque oscuro solo porque muerde el borde de tu vestido con ojos suplicantes.
Yo estaba cometiendo la segunda.
—Pip —susurré, levantando la falda para que no se enganchara en las raíces—, si esto es u