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La señora Virgilia se percató que Alessia había bajado del segundo piso, trato de acercarse a donde estaba Alessia para ver si quería desayunar.

-Alessia, querida, ven desayuna conmigo. -Dijo con una sonrisa.

Alessia solo la miro y no dijo nada y salió apresuradamente de la mansión Marino, pero Virgilia no era ciega y se dio cuenta de que algo raro había pasado anoche cuando su hijo y Alessia se encerra

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